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Una vida dedicada a la cultura del suelo

Traducción de Paul Kenney.

Traducimos, resumimos y actualizamos el artículo de Capital Institute sobre Mario David Pedraza, una vida dedicada a “La Cultura del Suelo” en la Sierra Gorda.

Mario David Pedraza, quien a los cinco años llegó a la Sierra Gorda a vivir con sus padres, Roberto Pedraza y Martha “Pati” Ruiz Corzo, es hoy un experimentado ranchero y coordinador de la Estrategia Nacional de Manejo Regenerativo de Suelos.

Tras pasar algunos años entrenando caballos en el rancho de la familia en Pinal de Amoles, Mario empezó a utilizar su energía y talentos en el Grupo Ecológico, la ONG fundada por Pati y Roberto en el 1987 para restaurar los ecosistemas de la Sierra Gorda. Los primeros años, los esfuerzos del Grupo estaban concentrados principalmente en la reforestación.

“Hicieron un excelente trabajo, plantaron millones de árboles,” explica Mario, “pero también necesitábamos una forma de involucrar a las comunidades de agricultores y ganaderos en nuestros esfuerzos.”

En los primeros años de esta iniciativa, Mario siguió de cerca lo que él llama “el viejo manual mexicano”. El trabajo del Grupo en este periodo consistía predominantemente en construir barreras anti diluvios que previnieran la erosión.

“Hasta ahora esas barreras están trabajando bien, pero yo sabía que había mucho más que podíamos hacer con los suelos”.

Autodidacta por naturaleza, Mario empezó a invitar a expertos internacionales en permacultura a la Sierra Gorda, incluyendo Jairo Restrepo Rivera, Eugenio Gras, Ignacio Simon y Darren Doherty. Estos renombrados expertos en permacultura compartieron los principios de la microbiología y la remineralización de la tierra, así como técnicas como la cromatografía -una forma barata, sencilla y precisa de evaluar las mejoras en el suelo a través del tiempo sin necesidad de pruebas de laboratorio-.

Mario empezó a adaptar estos conocimientos a las condiciones y cultura particulares de la Sierra. Por ejemplo, el Grupo Ecológico ha adaptado el Diseño Keyline – una técnica de permacultura australiana que usualmente se implementa en grandes extensiones de terreno para prevenir erosión– a las pequeñas parcelas de la Sierra Gorda. “Enseñamos con herramientas muy sencillas, un trozo de madera y un nivel, cómo formar los contornos para el cultivo”, explica Mario.

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 Definiendo contornos para el Diseño Keyline

  “Realmente funciona con los productores pequeños. También instruimos a los agricultores sobre cómo capturar los micro organismos nativos, reproducirlos y regresarlos al suelo.”

Bajo la dirección de Mario, el Grupo Ecológico ha adquirido habilidades en manejo holístico, un marco para la toma de decisiones para la regeneración de pastizales desarrollado por el biólogo y guarda parques africano Alan Savory.

“El manejo holístico es bastante diferente al método tradicional de ganadería, en el que al ganado se le permite sobrepastorear, erosionando los suelos y creando desiertos improductivos.”

Sin embargo, a la vez que sana el paisaje y el suelo, el manejo holístico funciona como un potente agente secuestrador de carbono.

El Grupo Ecológico ha recibido su capacitación en manejo holístico de Iván Aurelio Aguirre, un educador certificado del Instituto Savoury Hub en Sonora, México. El Grupo Ecológico ha estado trabajando de cerca con el Instituto Savoury desde 2010 y ahora es uno de los tres Savour Hubs en México, junto con aquellos de Sonora y Chihuahua. Practicantes locales ya han sido capacitados en manejo holístico por el Institute Savoury y están compartiendo su conocimiento con una creciente comunidad de agricultores y ganaderos en la Sierra Gorda.

“Hoy día tenemos trece granjas que utilizan tanto técnicas de manejo holístico como de permacultura, y alrededor de 150 parcelas de agricultura -como 10,000 hectáreas- están implementando todos los principios.”

Una granja típica que implementa el manejo holístico tiene entre 50 y 100 cabezas de ganado.

“Usando los principios del manejo holístico vemos el ganado como una herramienta para mejorar el proceso del ecosistema. Pero nuestra práctica debe responder simultáneamente al contexto holístico de cada granja o productor.”

Mario explica que, desde la perspectiva del manejo holístico, es imposible separar la agricultura de la ganadería.

“Ambos se tratan de ‘la cultura del suelo’. Aquí, en el pasado, nunca hemos cuidado el suelo. Ahora nuestra misión es crear nuestro propio estándar para hacerlo. Después de todo, venimos del suelo, somos parte del suelo y tenemos que nutrirlo para tener comida y todos los demás servicios que vienen de él.” Como parte de su proyecto de restauración de suelos, el Grupo Ecológico trabaja con muchos hombres jóvenes que han regresado a sus parcelas desde Estados Unidos, a donde han ido a perseguir el sueño americano.

“Ahora están regresando y tratando de sobrevivir en una pequeña parcela de tierra. Son muchos y tendremos un problema en las manos si empiezan a trabajar con los antiguos métodos. Necesitamos tener nuevas respuestas y alternativas para ellos, y eso es lo que estamos tratando de crear aquí y ahora”.

“Estamos compartiendo el conocimiento con todo tipo de personas, jóvenes, viejos, estudiantes, y siempre les decimos, ‘si quieres recibir este conocimiento, tienes que compartirlo con otros’”.

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Mario mostrando el ciclo del agua a un grupo de agricultores locales

Entre este diverso grupo de estudiantes del suelo están las mujeres agricultoras, quienes a menudo trabajan sus tierras solas porque sus esposos, padres y hermanos se han ido a trabajar al norte de la frontera.

“Hay 80 mujeres agricultoras aprendiendo a producir vegetales, cuando anteriormente esto no era parte de la cultura,” dice Mario.

“Están negociando con sus verduras y esto es una gran fuente de orgullo. Ahora los escuchas hablando sobre ‘suelo muerto’ y ‘suelo vivo’, y los animalitos del suelo que descomponen el estiércol. Están aprendiendo mucho y creciendo como agricultores y como personas.”

En el espacio de un año, reporta Mario, los efectos de mejora del suelo en su rancho resultaron evidentes. Las plantas eran más grandes y coloridas, y el agua más abundante y limpia.

“Lo que compartimos es conocimiento muy barato. Es muy caro comprar agroquímicos. Pero, si les muestras a los granjeros cómo fermentar estiércol y usar microbiología, cuesta muy poco. Tan pronto como lo ponen en práctica y ven cómo funciona, quedan convencidos”.

El desarrollo de parcelas piloto es la mejor forma de demostrar el valor del manejo holístico, dice Mario.

“Empiezas con cinco granjeros y, debido a los resultados, otros se interesan y se hacen socios”.

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Padre e hijo del municipio de Pinal de Amoles, han trabajo con Mario desde hace 3 años, cultivando maíz orgánico

A través de la metodología del Soil Carbon Coalition, el Grupo Ecológico también monitorea la salud del suelo científicamente. Para ello, la fundación mexicana Gonzalo Río Arronte ha proporcionado fondos para los trabajos de restauración de suelos y cuencas del Grupo Ecológico durante los últimos años. Además, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) ha aportado fondos para capacitar a 45 nuevos educadores de manejo holístico en varios estados del centro de México.

Mientras tanto, en colaboración con el Gobierno del Estado de Querétaro, y basado en el producto “Carbono Biodiverso” desarrollado por el Grupo Ecológico, se lanzó el Mecanismo Estatal de Compensaciones de Carbono. Gracias a él, cada automovilista queretano paga anualmente por sus emisiones, lo cual ayuda a proteger bosques de encino de la Sierra Gorda y sirve de apoyo económico para los propietarios de estas tierras, quienes se encargan de su conservación.

“Trabajaremos con todos los rancheros que estén dispuestos a implementar el manual completo para regenerar suelos y luchar contra el cambio global. Estamos trabajando contra reloj”, apunta Mario.

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